La intervención de los padres y las madres puede ser crucial a la hora de exigir que se haga algo para combatir el cambio climático. Tienen derecho de voto, deciden qué productos comprar para sus hogares, desempeñan un papel clave en sus comunidades y muchas veces ocupan puestos de poder en sus lugares de trabajo. Veamos a continuación las cuatro conclusiones a las que hemos llegado como organizadoras de movimientos de padres y madres por el clima:
1. Utilizar relatos personales y narraciones sencillas.
Se tiende a hablar de la crisis climática de un modo que genera rechazo en ciertas personas, bien porque se utiliza una terminología científica compleja o bien porque se percibe un tono agresivo. Para inspirar y motivar a los padres y las madres, conviene contar historias personales con un lenguaje emocional, empoderador y sin acrónimos. Hay que centrarse en la necesidad de proteger la salud y el futuro de la infancia.
2. Compartir fotos de familias practicando actividades relacionadas con el clima.
Mostrar a gente corriente que adopta soluciones y comportamientos sostenibles es un buen modo de motivar a otras personas para que adquieran los mismos hábitos y de comunicar a quienes toman decisiones políticas que la opinión pública está lista para el cambio.
3. Centrarse en la organización local.
Para lograr la máxima eficacia en la organización, tenemos que hablar directamente con las personas de nuestras propias comunidades, familias y círculos sociales, de un modo afín a sus identidades y valores. Hay que crear proyectos, iniciativas y campañas orientados a implicar a otras familias de nuestros barrios, escuelas, comunidades religiosas y lugares de trabajos.
4. Crear formas de participación adecuadas para familias.
¡Los padres y las madres tienen mucho que hacer! Organicemos las reuniones y otras actividades en momentos adecuados para las familias, evitando las horas de salir del colegio, de cenar y de acostarse. Animemos a los padres y las madres a acudir a los eventos climáticos con sus hijos e hijas. Para ello, resulta útil preparar una merienda, organizar juegos y actividades infantiles o celebrar los encuentros en parques. No olvidemos que hay quien no se siente a gusto en las manifestaciones. Pensemos en iniciativas que se puedan realizar desde casa, en las escuelas o en las comunidades.








